La dirigencia estatal de Morena arremetió contra Alejandra Barrales Magdaleno y su partido Movimiento Ciudadano (MC), acusándola de incurrir en contradicciones al pronunciarse en contra del gobierno de Puebla mientras su compañero de bancada, el senador Néstor Camarillo Medina, recién incorporado a MC, brindaba públicamente su disposición a colaborar con la administración local.
El señalamiento vino de parte del consejero estatal de Morena, Agustín Guerrero Castillo, quien afirmó que Barrales lanzó señalamientos sin sustento: llamó al gobernador “intolerante, autoritario y represor”, cuando días antes Camarillo había ofrecido su mano para trabajar coordinadamente.
La dirigente estatal de Morena, Olga Lucía Romero Garcí-Crespo, consideró que este tipo de críticas son parte de una estrategia de desinformación por parte de MC, acusando incluso “reciclaje de panistas” y describiendo como “mentirosa” la posición de Barrales ante la opinión pública.
Para Morena, las divergencias internas dentro de MC, una senadora crítica y un senador colaborativo, evidencian una falta de congruencia que debilita su discurso. Por ello demandaron a Barrales presentar pruebas de sus acusaciones contra el gobierno estatal; de lo contrario, advirtieron que se trata solo de “ruido político” sin fundamento.
En medio de esta disputa, MC y Morena mantienen la atención pública en Puebla, donde la pugna por el control político estatal y la credibilidad ante los electores siguen siendo prioridad.




