Blanca Cruz, árbitro de la guerra por el poder y la impunidad en 2024

Por

Damian Romero Suarez


La nueva Presidenta del IEE, enfrentará el peligroso reto organizar la elección de 2024, un proceso que está arrancando anticipadamente con violentos y desatinados destapes. Lamentablemente, la candidatura electa no pasó el crudo tamiz de la entrevista.

El 22 de agosto concluyó el proceso de selección de la Presidencia del Instituto Electoral de Puebla, que fue histórico al estar dirigido exclusivamente a candidaturas mujeres. Sin embargo, quedaron al descubierto los retos del IEE para organizar la elección de 2024, un proceso que está arrancando anticipadamente con violentos y desatinados destapes.

Desde el surgimiento del IFE en la década de los noventa, se nos prometió que las autoridades electorales serían ciudadanas independientes de los intereses políticos. Los perfiles que compitieron por la presidencia del IEE no reflejan ese espíritu, pues provienen de la propia burocracia electoral, esa burocracia dorada que el Presidente de la República ha denunciado públicamente, y que constituye un lastre para nuestra democracia.

Los privilegios a los que tienen acceso los altos funcionarios electorales los ha llevado a emprender una guerra fratricida, con peleas cortesanas y golpes bajos, como los protagonizados en meses recientes entre una facción de consejeros electorales y el Secretario Ejecutivo del IEE, este último anclado en las facultades que le da una antigua reforma legal de 2012 cuyo objeto fue crear un IEE a modo de Moreno Valle. El conflicto fue tan escandaloso que comprometió la integridad de la elección de 2021, cometiéndose errores hasta en la impresión de boletas.

La nueva Presidenta del IEE, Blanca Cruz García, no parece escapar a esta dinámica. Durante su entrevista de evaluación el pasado 9 de agosto, demostró no solo que no conoce los graves faltantes técnicos y conflictos internos del Instituto, sino que no tiene ningún plan para enfrentarlos. No expuso una sola política, un proyecto, una idea que demostrara su conocimiento de los problemas del IEE y que sirviera de referente para evaluar su perfil.

Como los propios consejeros electorales del INE le señalaron, sus conocimientos y experiencia técnica no estaban en duda, sino su capacidad para enfrentarse a las presiones políticas que con toda seguridad recibirá para no actuar contra la violencia política, para dar ventajas indebidas a los amigos del poder y persecución electoral contra sus enemigos… en fin, para sostener desde el IEE al régimen de privilegios que se resiste a morir en Puebla. Lamentablemente, la candidatura electa no pasó el crudo tamiz de la entrevista, a pesar de lo cual es ya el árbitro de la guerra por el poder y la impunidad que presenciaremos en este Estado en 2024.

Cruz García deberá garantizar imparcialidad en la que promete ser una de las elecciones más intensas de la historia poblana. El valor de su servicio a la democracia depende de un solo reto: no sucumbir a las presiones del poder.

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